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Tres Arroyos jue 21 de Septiembre de 2017

   DIA DE LA INDUSTRIA NACIONAL

Entre el bronce y el mármol

     
2017-09-02 ,

En este 2017, la broncería El Crisol está cumpliendo 82 años de trayectoria, y con el gran mérito que mantiene su vigencia. Hoy es conducida por los hermanos Luciano y Matías Venancio, nietos de Matías Alba, el fundador del negocio, y que tienen en su papá Héctor la voz de la experiencia y un colaborador permanente.

Y justamente es Héctor quien realiza una rápida síntesis de la historia de la empresa familiar que siempre funcionó en la esquina de avenida Libertad y Pueyrredón. "La broncería fue fundada por mi suegro, Matías Alba, en 1935. El falleció en 1967 y ahí la firma pasó a nombre de sus sucesores, que eran Graciela Esther Alba, mi señora, y su mamá, Dora Aramburu de Alba. En 1988, cuando fallece mi suegra, me incorporo yo; y en 2012 la firma pasó a nombre de dos de mis hijos".

En el inicio de la firma, don Matías se dedicó a broncería y tambián a la fundición de bronce y aluminio. "Acá se hacían piezas para Eskabe, para una fábrica grande de Mar del Plata que se dedicaba a la exportación de aluminio. Y además abastecía a un montón de empresas locales: Acería del Sur, Eima, Rossi, Griselín, Istilart, más acá en el tiempo a Aiello, Metfer... Y así nuestro producto se fue extendiendo por toda la provincia", cuenta Héctor.

Con el paso de los años, además de continuar con todo lo relacionado al bronce, El Crisol empezó a diversificarse. Uno de los nuevos rubros en los que incursionó fue el mármol. Eso ocurrió en la etapa en que Héctor se puso al frente, y fueron sus hijos quienes a partir de 2012 le dieron mayor impulso. De hecho, hoy El Crisol tiene igual demanda de trabajos relacionados con el bronce como con el mármol.

"Ellos se empezaron a extender. Tanto por la venta de mármol, como por la captación de clientes para lo que es broncería en casi todo el sur argentino", explica Héctor antes de pasarle la posta en la palabra a sus hijos.

"Hoy con lo que es broncería, que está relacionadas con las plaquetas y placas grandes para los cementerios y también para homenajes, tenemos clientes en Río Gallegos, Cipoletti, Neuquén, Zapala, San Martín de Los Andes, y también abarcamos media provincia de Buenos Aires", cuenta Luciano. "Todo eso se ha logrado por la calidad del trabajo que hacemos, porque los clientes llegan por referencia de otros, esto es de boca en boca", agrega.

En lo que es fundición, El Crisol abastece en la actualidad a Istilart y la fábrica estufas artesanales Ulstrup de de Necochea. Además, siguen haciendo los bujes de bronce y alumnio que son demandados por los torneros. "Eso se consume mucho acá en Tres Arroyos y también en las zona", dice Matías.

 

Diversificación

"Nosotros lo que hicimos cuando nos hicimos cargo del negocio fue adicionar otros productos dentro del mismo rubro, y nos abocamos mucho al mármol. Empezamos con mesadas, vanitoris, con materiales nacionales e importados, apareció el Neolith, el Silestone (cuarzo natural creado para la decoración de cocinas y baños). También empezamos con los regalos empresariales, artículos grabados en laser, plaquetas, fuimos sumando cosas de la mano de la evolución de la tecnología", indica Matías.

Después de una etapa un tanto tranquila en cuanto a demanda, en las últimas semanas se empezó a mover mucho el mercado del mármol. "Todo eso lo mueve la construcción, y es furor. Hay mucha variedad y los productos son realmente buenos", asegura Luciano.

Y también aclara respecto al bronce: "Broncería están quedando pocas, y nosotros le seguimos poniendo voluntad para seguir y para que el nombre de El Crisol siga bien arriba".

Papá Héctor cuenta que "estoy muy conforme que ellos hayan seguido con el negocio, y que lo hayan hecho por gusto y no por obligación. Y se complementan muy bien".

Y Luciano, en tanto, indica: "Nosotros nos criamos acá, y para los empleados que teníamos, éramos como hijos. Hoy tenemos dos empleados, que ya son como de la familia. Nos gustaría poder dar más trabajo, pero hoy no está la situación para eso".

En la despedida, los Venancio casi a coro le mandan un saludo a todos sus clientes y celebran que El Crisol, tras más de ocho décadas de vida, siga vigente.