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Tres Arroyos jue 21 de Septiembre de 2017

   La historia de Joel Meder

Un ejemplo de superación

     
2017-09-03 Por Carlos María Bayúgar

Joel "Jolii" Meder es un joven de 23 años que, con su historia, nos muestra como a pesar de los inconvenientes que la vida nos pone en el camino, uno puede cumplir sus objetivos. Con sus ganas, su entrega y el deseo de superación que muestra día a día puede ser tomado como un ejemplo para muchos otros casos. El se sobrepuso a más de 20 operaciones, vive del fútbol y de su emprendimiento de limpieza y hace pocos días se fue a vivir sólo, dando otro paso en su vida. Aquí la historia... 

Joel Alejandro Meder es un joven de apenas 23 años. Un 3 de marzo de 1994 nació en San Francisco de Bellocq con cierta discapacidad y de chico siempre quiso estar ligado al fútbol. 

Sobre esto, "Jolii" aseguró: "Nací en San Francisco y desde chico me sentí ligado al fútbol porque es el único deporte que tenemos en el pueblo, y a pesar de tener mi discapacidad siempre intenté jugar al fútbol. Arranqué atajando arrodillado y los amigos me daban una mano, pero se hacía difícil a pesar de la integración que ellos me ofrecían. Tengo un hermano que jugó al fútbol también en Echegoyen y él me ayudó mucho. También me hizo compartir vestuarios y aprender cosas, entonces me di cuenta que me interesaba aprender muchas cosas del fútbol y que podía ser un medio de vida para mí. El click, sin dudas, se hizo cuando me llamó Omar Espinal porque iba a dirigir en Echegoyen. El viajaba para dirigir al equipo en la semana y me invitó a acompañarlo". 

Y agrega: "La historia es muy loca porque él arrancaba a dirigir un martes y yo lo llamé para ver si me podía llevar porque a mí me gustaba ir a ver los entrenamientos. Enseguida me pidió que lo acompañe como ayudante porque le gustaba la forma que veía las cosas y lo que podía ayudarle. Para mí fue muy importante, porque la verdad que no lo esperaba, eso fue en 2011 y logramos dejar a Echegoyen en primera en un torneo muy difícil. Después me llamó para ir a El Nacional y me sorprendió nuevamente porque lo de Echegoyen lo tomé con pinzas ya que pensé que me llevaba porque era de allá y conocía la gente, pero vi que me tenía confianza y más aún cuando llegó y golpeó la puerta de mi casa para llevarme a ese club". 

La sociedad continuó en ACDC "donde estuvimos a dos minutos de salir campeones y luego llegó la gran campaña en Unión, donde ascendimos el equipo a Primera. Fue algo hermoso, aún tengo muchos recuerdos de ese ascenso del año pasado", cuenta Joel mientras se le iluminan los ojos. 

"En ACDC ya empiezo a dirigir la Reserva, que era la Cuarta, muy guiado por Omar (Espinal). Pero el año pasado ya me dejó sólo en Unión a dirigir la reserva y lo mismo pasa ahora en Quilmes, donde dirijo la tercera. Y algunos entrenamientos que Omar no puede venir me toca hacerlo con el plantel de Primera, que tiene la mejor onda conmigo y son muy buenos pibes, aunque algunos son más grandes que yo", indica Joel sin pesarle el desafío de querer seguir ligado al fútbol. 

 

La discapacidad 

Al preguntarle por su discapacidad, Joel explicó: "A mí me pasaron de parto y eso me generó falta de oxígeno en el cerebro con un problema muscular que me afectó las piernas. El lado derecho del cuerpo fue más perjudicado que el izquierdo. Hoy por hoy puedo movilizarme solo y eso es algo importante en lo personal, porque ha sido todo muy duro. Pero pude terminar el colegio y hoy puedo dirigir, que para mí es algo fundamental". 

Y completa: "Esto me ha permitido encontrar una nueva motivación gracias a la mano que me dio Omar Espinal, con quien sigo trabajando en el presente en uno de los clubes más grandes de la ciudad". 

Joel no se victimiza al contar que "tuve 27 operaciones, la mayoría fueron en las piernas, y dos en la espalda. Las piernas las tenía tullidas, por eso noto que he podido ir buscando la vuelta a cómo acomodarme. Esto del fútbol a mí me abrió mucho la cabeza, me ayuda a relacionarme con otras personas y esto me muestra que uno, a pesar del problema que tenga, no se tiene que encerrar. Sino que hay que buscarle la vuelta para salir adelante y a mí el fútbol me ha dado esa posibilidad". 

Siguiendo con su pasión por el fútbol, Joel asegura: "Mi intención es seguir ligado al fútbol. Quiero dirigir, ser técnico para estar ligado plenamente al fútbol. En Quilmes me recibieron muy bien y la llegada fue hermosa. Nos está costando un poco en lo futbolístico, pero confío que para este Clausura vamos a mejorar. Nosotros sabemos que estamos en deuda, pero tenemos todo para salir adelante, y para mí poder estar trabajando acá a pesar de mi discapacidad es hermoso". 

Y agrega: "Es difícil disfrutar porque uno querría tener otros resultados, si bien la gente me dice que lo disfrute, pero es difícil encontrar el bienestar en el día a día". 

Respecto a su presente, también revela otro acontecimiento muy importante: "Quiero mencionar es que hace poquito me fui a vivir solo y eso es un logro fundamental. Si bien cuando viví con mis papás y mi hermanito estaba muy bien acompañado, en lo personal dar este paso es algo grande para mí. Y quise traerme a mi hermano para jugar en Quilmes, pero él es kinesiólogo y vive en Mar del Plata, y por ahora es difícil convencerlo. Pero veremos más adelante". 

 

Agradecimientos 

A la hora de los agradecimientos, Joel no dudó en hacerlo con "Omar -Espinal- que confió en mí a pesar de mi discapacidad, como a su familia porque me dio la posibilidad. También pude trabajar con otro DT, como Córdoba. Otra persona que me está cuidando, pero lamentablemente desde hace poco lo hace desde el cielo, es mi abuelo Cacho Bonavita". 

En la lista de agradecimientos siguen "los chicos de Quilmes, a mi familia a la gente que me apoya, a mi tía que me ayudó mucho durante la operación y también a Leo Gómez (DT de Huracán), que es el contador de mi empresa y lo hace ad honorem, ayudándome bastante. Sólo le pido a la gente de Quilmes que apoye al plantel porque lo necesita y mucho", cerró. 

Joel nos deja su ejemplo de vida para entender que muchas veces a pesar de las piedras en el camino, todo pasa por la convicción y la fuerza necesaria para salir y estar mejor.