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Tres Arroyos lun 25 de Septiembre de 2017

  

Descubren restos de "un ave del terror" en Mar del Plata

     
2017-09-03 .

Paleontólogos del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia de Mar del Plata anunciaron el triple hallazgo de un ave terrestre de casi dos metros de altura, de un cóndor prehistórico y de un águila de gran porte, cuyos fósiles tienen entre 5.5 y 3 millones de años de antigüedad. 

El descubrimiento del ave terrestre y del cóndor fue realizado el pasado lunes 21 de agosto por el encargado del área de Paleontología del Museo de Mar del Plata, Matías Taglioretti, junto a los colaboradores Leandro Santacrocce y Vanesa Morán en las barrancas al sur del faro de Punta Mogotes. En tanto, ese mismo día, el biólogo Nicolás Charadía encontró restos de un águila de gran porte. 

Los investigadores describieron a uno de estos tres ejemplares como "un ave del terror", la cual pertenecería a la especie Mesembriornis milneedwardsi, que alcanzaba los 1.8 metros de altura, por lo que era el predador tope de ese entonces. 

Los investigadores describieron a uno de estos tres ejemplares como "un ave del terror", la cual pertenecería a la especie Mesembriornis milneedwardsi. 

Los restos hallados indican que este "ave del terror" poseía poderosas garras en sus patas prensoras que le permitirían dar caza a una amplia variedad de ungulados y a roedores de diversos tamaños.

 Durante la edad Chapadmalense, momento geológico al que se corresponden los fósiles de estas tres aves, la fisonomía de Mar del Plata era muy diferente, similar a lo que es actualmente el Palmar de Entre Ríos, con suaves lomadas acribilladas por madrigueras de roedores y armadillos.

Otro de los ejemplares descubiertos se corresponde a un cóndor. Taglioretti describió que esta especie habría aprovechado los vientos constantes y los paradores elevados de las sierras de Tandilia para hacerse de la amplia oferta de carroña que ofrecía la fauna de aquel entonces, que incluía una gran variedad de animales de gran tamaño, como por ejemplo los perezosos terrestres y los armadillos gigantes. 

Encontrar restos de aves en el registro fósil resulta muy difícil, ya que poseen huesos muy frágiles por estar constituidos por paredes finas y extensas cavidades aéreas internas. De allí que los investigadores indican que este triple descubrimiento es inédito y muy poco común.